Esta es mi última entrada como profesora del Ramiro de Maeztu. La Cueva de Montesinos, un blog creado para todos vosotros, continuará su andadura para los nuevos alumnos del próximo curso.
Os deseo buena suerte en el Ramiro, y os invito a que sigáis participando y comentando en este blog, que siempre será el vuestro.
Os recuerdo que en la etiqueta de Análisis sintáctico se encuentra el enlace al analizador sintáctico que colgué hace algún tiempo, donde podréis encontrar ejercicios y corregirlos.
Como ha señalado el profesor Lázaro Carreter, los modelos lingüísticos de nuestra sociedad no son los grandes escritores, sino la prensa, la radio y la televisión. Esto significa que la influencia de los medios de comunicación sobre el destinatario es mucho mayor y, sobre todo, más rápida. El periodista tiene una autoridad decisiva sobre un lector que, en general, no se cuestiona el uso que el profesional hace del lenguaje sino que lo reproduce de forma acrítica.
En este audio encontraréis algunos de los errores lingüísticos más frecuentes que se difunden a través de los medios de comunicación.
Descargad el relato e imprimidlo si os fatiga leer en la pantalla del ordenador. Observad como maneja el ritmo narrativo el autor, cómo presenta a los personajes, la introducción del diálogo en estilo directo, las reflexiones del narrador, el final inesperado...
Aquí tenéis algunos consejos básicos para quienes ya estáis trabajando en el relato que presentaréis en el certamen literario.
1. Lee todos los relatos que puedas; nada te ayudará más a escribir que ser un lector atento y analítico. Observa cómo construye el autor los diálogos, como intercala las observaciones del narrador... ¡presta atención a todos los detalles!
2. Inicialmente anota diversas ideas, escoge la que te resulte más interesante, y poco a poco añade los detalles. Comienza por tener un esquema claro del desarrollo de la historia: dónde comenzará, hacia dónde se encaminará, cuál será el conflicto y de qué forma se va a resolver.
4. Conoce a tus personajes. Para que una historia sea creíble, los personajes tienen que serlo, y sus acciones tienen que parecer inevitablemente guiadas por su forma de ser: de dónde vienen sus motivaciones, sus miedos, sus gustos, sus contradicciones... Por supuesto no podrás incluir toda esta información en tu historia, pero los personajes se volverán más y más reales, tanto para ti, como para el lector.
5. Ten en cuenta que el relato debe limitarse a cinco folios. En una novela pueden transcurrir millones de años, incluir una multitud de subargumentos, tener una variedad de escenarios y una tropa de caracteres secundarios. Los eventos principales en un relato deben ocurrir en un período corto de tiempo (días) y típicamente no será posible desarrollar más de un argumento, dos o tres caracteres principales, y dos escenarios.
6. Escoge quién contará la historia. Existen tres puntos principales de vista: primera persona ("yo"), segunda persona ("tú") y tercera persona ("él" o "ella"). Si decides utilizar la primera persona, será el protagonista quien se encargue de enfocar la historia desde su perspectiva particular; en segunda persona, te dirijirás directamente al lector incluyéndolo en el desarrollo de los hechos (piensa, por ejemplo, en una novela epistolar); y con la tercera persona, podrás elegir entre un narrador testigo ( se limita a contar aquello que puede observar directamente o le cuentan, es un narrador "humano"), y entre un narrador omnisciente (será capaz de adivinar todos los detalles de la historia y explorar los pensamientos de cada personaje).
7. Empieza a escribir. Poco a poco los personajes irán tomando forma y el esqueleto de la historia se irá completando con detalles. Deja que el relato fluya y experimenta con distintas anécdotas hasta encontrar la que funciona mejor en el argumento.
8. Un comienzo rápido es especialmente importante cuando se escribe un cuento o un relato porque el espacio para desarrollar la historia es limitado. No te entretengas con largas introducciones para tus personajes o descripciones innecesarias del escenario. Ve directo al centro de la historia y muestra detalles acerca de los personajes como si estuvieras mostrando las piezas de un rompecabezas.
9. Revisa y corrige. Una vez que hayas terminado el relato, vuelve a leerlo y corrige los errores que puedas encontrar. Haz una revisión general, asegúrate de que la historia sea fluida, que los problemas de cada personaje sean resueltos de manera natural y que cada personaje tenga una introducción apropiada. Si tienes tiempo, deja la historia por unos días o semanas antes de hacer la revisión. El que te distancies un poco del trabajo realizado te ayudará a ver las cosas más claramente cuando lo revises. También puede ser interesante que dejes leer el relato a algún conocido y te expongas a las críticas.
La tranquilidad del pequeño pueblo francés de Beaufort se ve alterada por un hecho que, en principio, parece carecer de una explicación razonable. El granjero Henri Morillon ha encontrado muerta una de sus vacas en extrañas circunstancias: completamente desangrada.
Algunos habitantes del pueblo, como el joven Jerôme, creen que la mansión Grisard guarda cierta relación con el suceso. El viejo caserón había permanecido deshabitado y abandonado durante muchos años, hasta que de repente se instala allí la bella y enigmática Isabelle, que regresa a la localidad que la vio nacer y de donde huyó tiempo atrás. El misterio que rodea a esta mujer despertará las sospechas de sus vecinos.
DATOS
Título: La hija de la noche Editorial: Edebé Encuadernación: rústica Colección: Periscopio Páginas: 196 Año de publicación: 2004 Diseño de cubierta: César Frarés / CORBIS ISBN: 978 - 84 - 236 - 7532 - 6 Observaciones: Con ilustraciones a cargo de Jordi Vila.
Charles Darwin (1809-1882) es uno de los científicos y teóricos sociales más importantes de la historia de la humanidad, padre de la teoría de la evolución de las especies con la que revolucionó la forma que tenemos de pensarnos a nosotros mismos. Entre 1831 y 1836, realizó un viaje alrededor del mundo a bordo del barco Beagle. Su ayudante era un grumete de 15 años –¡Darwin tenía 22!–, se llamaba Syms Covington, y es elegido por el autor de esta bonita e ilustrativa novela para recrear las peripecias de aquel viaje. Treinta años después del viaje, Covington escribe una carta al famoso naturalista narrándole las aventuras y desventuras pasadas.
Título: El ayudante de Darwin Escritor: Vicente Muñoz Puelles Editorial: Algar Colección: Algar Joven Ciudad: Alcira (Valencia) Año: 2009 Nº pág.: 136 ISBN: 978-84-9845-163-4
En unos días comenzaréis con las presentaciones orales ante vuestros compañeros, conviene que tengáis presentes algunos errores que se cometen con frecuencia y que deslucen la exposición mejor preparada:
1. Olvidarse de la introducción: empieza presentando el tema y avanzando brevemente el contenido, de lo contrario el resultado puede ser caótico.
2. Preparar material para doce presentaciones: sé realista, cuentas con un máximo de 10-15 minutos; calcula el tiempo que te tomará la exposición antes de presentar tu tema en clase.
3. Hablar demasiado deprisa: para tus compañeros se trata de un tema novedoso del que no saben gran cosa, tenlo en cuenta y habla claro y despacio.
4. Hablar hasta que te retiran la palabra: nunca llegues a este extremo. Es una de las mayores desgracias de un orador.
5. No vocalizar: respira profundamente y deja que el aire al salir te vaya marcando el ritmo de la pronunciación, no hables atropelladamente ni dejes palabras o frases incompletas.
6. No mirar al público: si tú no los miras, ¿cómo quieres que ellos te escuchen? Dirige la mirada a tus compañeros.
7. El baile de San Vito: estate quieto. Planta bien los pies en el suelo y cuenta lo que tengas que contar. El lenguaje corporal es muy importante: mantén una postura erguida y recuerda que determinados gestos pueden ayudar a subrayar la importancia de lo que cuentas y a transmitir confianza y seguridad.
8. Leer: ni se te ocurra. ¿Para qué quieres la cabeza? Apréndetelo: no hay nada más aburrido que una exposición leída de principio a fin.
9. Contar cosas que no entiendes: tú no te enteras ¿y pretendes que se enteren los demás? Asegúrate de que comprendes todos los conceptos de tu exposición y recuerda que al final habrá un turno de preguntas.
10. Saltarse la conclusión: siempre, siempre, siempre recapitula al final recogiendo las ideas más importantes y da por concluida la exposición de forma nítida, de lo contrario parecerá que faltan cosas por decir.
También conocido como el romance de don Bueso, pertenece al grupo de los romances moriscos y de frontera. El músico Héctor Braga interpreta esta versión recogida en Asturias acompañándose de una zanfona.
1. ¿Cuál es la rima del romance? 2. Resume el desarrollo argumental. 3. ¿Qué rasgos lingüísticos vinculan este romance con Asturias? 4. Indica algún recurso destinado a facilitar su memorización (reglas nemoténicas) .
LA GALANICA avridme galanica que ya amanece avridme galanica que ya amanece
avrid ya vos avro mi lindo amor esta noche yo non duermo pensando en vos
mi padre está meldando (1) se sentirá mi padre está meldando se sentirá
amatadle la candela se durmirá amatadle la candela se durmirá
avridme galanica que ya amanece avridme galanica que ya amanece
avrid ya vos avro mi lindo amor esta noche yo non duermo pensando en vos
mi madre está enfornando se sentirá mi madre está enfornando se sentirá
aruvadle la palica se durmirá aruvadle la palica se durmirá
avridme galanica que ya amanece avridme galanica que ya amanece
avrid ya vos avro mi lindo amor esta noche yo non duermo pensando en vos
1- meldar: leer
Paloma Díaz-Mas Instituto de la Lengua Española del CSIC Cómo hemos llegado a conocer el romancero sefardí Una de las ramas más ricas y fecundas del romancero es la sefardí; es decir, la que durante siglos mantuvieron viva los judíos descendientes de los expulsados de la Península Ibérica a finales de la Edad Media.
Asentados en un entorno no hispanohablante (como el Oriente mediterráneo o el norte de África), los sefardíes conservaron el uso del español (conocido como ladino o judeoespañol) como lengua de comunicación y literaria hasta las primeras décadas del siglo XX. Su literatura estuvo compuesta por una variedad de géneros, que van desde las traducciones de la Biblia hasta la poesía estrófica, los comentarios bíblicos, los tratados de moral, la novela, el teatro o el periodismo.
Y también, cómo no, por la literatura de transmisión mayoritariamente oral (cuentos, canciones, romances); géneros que ya existían en la España medieval y que entre los sefardíes pervivieron, conservando temas antiguos e incorporando a lo largo de los siglos temas y motivos nuevos, de creación propia o tomados de la literatura de los pueblos con los que los judíos de origen hispánico convivían (es significativo, por ejemplo, que varios romances de los sefardíes de Macedonia sean, en realidad, traducciones o adaptaciones en judeoespañol de baladas griegas o de temas balcánicos).